Choque en el bondi
Ayer por la mañana salí temprano de mi casa, porque al tener entrega de la facu ese mismo día, después del laburo (voy directo a la facu, no vuelvo a casa), iba con todas mis cosas, unos paneles enormes, que seguramente estorbarían si viajase en un colectivo muy concurrido.
Por lo dicho, decidí tomar un colectivo más temprano, a sabiendas de que muy probablemente me tocaría uno de esos colectivos grandes, y no los que son tipo combi.
Acerté en mi decisión, me subí al colectivo con todos mis paneles y me senté en un asiento de a dos, el 4to contando desde atrás, apoyando mis paneles contra la parte trasera de los asientos que estaban adelante. El colectivo, no llevaría a más de 5 personas (incluyéndome a mí y sin contar al colectivero) cuando sucedió.
Y vivo para contarlo, y mi hijo también, afortunadamente. Ibamos en el auto con la Sonia, Héctor, Roberto manejando y yo, adelante, en el renault 12 azul, con la chapa medio descascarada. El viaje era tranquilo, por suerte el colectivo iba re vacío y podia poner mis cosas cómodamente, luego supuse que se iba a llenar un poco más, pero con tal de que no se me arrugara nada. También di gracias a que no lloviera, porque así no se me mojan las cosas y la verdad es que me da mucha fiaca ir al doctor cuando llueve, además de que la humedad me hace doler los huesos de la espalda. No es poca cosa llevar una vida dentro del vientre. Iba por la calle Asamblea y vi que se aproximaba a toda velocidad, quizá a 50, 60 km por hora. El Roberto no podía hacer frenar el coche!! Y estábamos a punto de llegar a la Avenida Rolón! Sentía al niño retraerse en mi abdomen. Yo veía el renault que se acercaba cada vez más y dije, va a frenar, tiene que frenar, no puede ser que no vea semejante pedazo de colectivo. Estamos por atravesar la calle Asamblea, y el colectivo es demasiado largo... Sí, si, lo pasamos, lo vamos a pasar dice Roberto... Si, si, va a frenar, pienso, frena, frena, sí frenó...
Y siento detrás mío ruido a chapa aplastándose, como el ruido que hace una lata de aluminio pero a la enésima potencia. Y el cuerpo de todos se fue hacia adelante, el mío también, y mi cabeza dio contra el vidrio, y me dio mucho miedo por el bebé, cuando vi bajar a la señora que estaba adelante, con la panza enorme y el chico de gorrita, habìa un charco de agua podrida y yo pensé que iban apurados porque había roto bolsa. Se bajó el colectivero, un señor gordo, y se juntó gente en la calle.
Ante el impacto el colectivo siguió, pero por suerte el auto paró. Qué hubiera pasado si seguía hasta la avenida, no sé. Sentí el vidrio penetrar la piel de mi frente. De no sé donde sacaron una toalla y se la pusieron en la cabeza, la sacaron del auto y la sentaron en la vereda. El colectivero subió. Dijo que el auto se había quedado sin frenos. Mientras yo comentaba lo que había pasado con la pasajera de atrás. El auto chocó de nuestro lado.
Me ofrecí para ser testigo del accidente. Me senté en la vereda. Esperé al próximo colectivo, luego de dejarle mis datos en un papel al colectivero. La sangre fluía por mi frente, pero creo que el bebé va a estar bien. Ya pensé un nombre para él: Julio...
PD: Estuve leyendo a Cortázar. Lean, de "Todos los fuegos el fuego", Señorita Cora. Eso fue lo que inspiró la forma de relatar este suceso que fue totalmente real. Sí, me chocó un colectivo ayer!





